A las 6:00 de la mañana inició la misa central de Caacupé, la tercera de esta jornada (las anteriores fueron a la 1:30 y a las 3:00), bajo el lema “La virgen María convoca a los laicos para encarnar la palabra”.
El monseñor Ricardo Valenzuela dijo durante la homilía que la familia está fracturada porque no tenemos raíces profundas de fe y porque las prioridades están volteadas, ya que trabajamos sin cesar por una casa, un auto y bienes perecederos y pasajeros, descuidando lo espiritual
“Dios quiere que sus hijos vivan bien, pero ese vivir bien no se puede medir solo desde lo material, también requiere desarrollarnos como personas, como comunidad, en la dimensión espiritual y social”, expresó Valenzuela.
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Indicó que la familia es el elemento fundamental de la vida social, y que hoy está herida porque los padres no inculcan a los hijos el amor a Dios y al prójimo y por no aceptar que sean personas con defectos y necesidades de corrección.
“Desde fuera están atacando a la familia como institución básica, con el poder político, con el poder financiero, con las ideologías, pero de esa chispa, comienza el fuego con las hojas secas que les dejamos en el camino a los que amenazan nuestra cultura, nuestra identidad”, agregó.
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Recalcó que el futuro en gran parte depende de la familia, la cual cumple un rol fundamental en el porvenir de la sociedad.
Además condenó a los casos de corrupción, la dinámica de las drogas, los atentados contra la vida inocentes, los secuestros y la violencia.
