El 6 de febrero de 2023, días después de que terminó el noviazgo entre ambos jóvenes, Katia Brítez presentó la primera denuncia contra Osvaldo Zaracho ante la Comisaría 17 de Lambaré, porque esa noche su exnovio ingresó de manera agresiva a su domicilio buscándola.

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Zaracho, lejos de aceptar la ruptura de la relación, comenzó con una serie de acosos a Katia, desde mensajes de textos, hasta perseguirla, incluso, cuando iba a su lugar de trabajo.

La fiscal Myriam Rodríguez había solicitado a la Comisaría 17, resguardo a Katia.

Katia volvió a recurrir a la justicia, pero esta vez fue la fiscal Myriam Rodríguez, quien tomó la denuncia y el 14 de febrero, solicitó vía nota a la Comisaría 17, resguardo policial en la vivienda de la joven y en su domicilio laboral, abriendo una causa por tentativa de feminicidio.

El 23 de febrero se dispuso la orden de detención contra Osvaldo Zaracho, pero llamativamente, la causa pasó a ser por violencia familiar. Le otorgaron la prisión domiciliaria.

Sin un solo control, Zaracho continuó con su día a día y con los acosos a Katia quien, otra vez, el 22 de abril presentó una nueva denuncia contra su exnovio por violar su reclusión domiciliaria, ante la misma Comisaría que en ocasiones anteriores, ya la había abandonado.

Inicialmente, la causa contra Zaracho era por tentativa de feminicidio, pero luego cambió.

Finalmente, el pasado 27 de agosto, Katia falleció en manos del hombre que en reiteradas veces denunció, pero que fue blindado por toda una estructura judicial.

El proceder de todos los actores judiciales en el caso de Katia hoy está en la mira del Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados (JEM), que anunció una investigación preliminar sobre todos los antecedentes de la causa.