En entrevista con Radio Monumental, Lichi explicó que Petropar importa un solo diesel y cuando se hace una venta al exterior no se pagan impuestos, pues el carburante se coloca en un tanque fiscal y luego se reexporta, debiendo informarse a Aduanas cuál será su destino final para que establezca o exonere el monto.

Según detalló, la primera partida fue vendida a Bolivia a. G.10.163 el litro, la segunda a G. 9.804 y la tercera a G. 9.584. “Estamos muy lejos de lo que dicen que estamos vendiendo por debajo del precio que se vende en Paraguay”, sostuvo Lichi.

Igualmente, refirió que Paraguay adquiere el combustible al precio promedio quincenal, mientras que Bolivia paga al precio promedio de la semana anterior, por lo que hay una diferencia en los montos de compra.

Esta venta al país vecino generaría una utilidad de USD 3.500.000 para la petrolera estatal, recursos con los que buscarían bajar los precios a nivel interno, de acuerdo a sus expresiones.

Lichi solo atinó a hablar de una supuesta “mala intención” de algunos medios para instalar esta polémica, aunque sin hacer mención de los documentos que exponen la realidad de fondo y comprueban que, en la práctica, sí hubo un beneficio para los bolivianos.

Desde el gobierno aún no supieron explicar el por qué bajaron el pre­cio del gasoil que se vende a Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) mientras que a los paragua­yos se les negó este beneficio.

Facturas reveladas por La Nación Investiga mues­tran cómo Petropar redujo un 6% el precio del diésel que envía a YPFB en dos semanas. Mientras, el discurso brindado públicamente a nivel interno era que no se pueden reducir los precios hasta ago­tar stock y que la baja puede configurar daño patrimonial.