Don Porfirio perdió a su compañero perruno en J.A Saldívar el mes pasado, pero grande fue la sorpresa cuando su familia lo vio por tv en plena misa de Caacupé y de inmediato fueron a buscarlo.
“La verdad que es un milagro, nosotros creímos que ya le perdimos pero teníamos esa esperanza de encontrarlo y apareció en plena misa”, comentó Don Porfirio sobre su mascota Rudi, que llevaba desaparecido desde el 12 de noviembre.
Porfirio, quien es de la ciudad de J. Augusto Saldívar, comentó que ese día uno de sus hijos fue a jugar partido a una cancha sintética que está ubicada a tres cuadras de su casa y que el perrito lo siguió. Ya en horas de la noche, justo Olimpia salió campeón y comenzaron los estruendos por la explosión de las bombas y “como Rudi es miedoso, corrió y se escapó, no sabemos a dónde se fue”.
Pasaron los días y ya nada supieron de la mascota, pero grande fue la sorpresa cuando días atrás lo vieron por televisión en plena misa de Caacupé. “Mi hijo, el mayor, justo ese domingo se despertó temprano, porque suele dormir hasta las 10:00 porque es su día libre en el trabajo. Prendió la tele y estaba viendo con su señora. Y allí apareció Rudi en plena misa, cuando los indígenas estaban haciendo una presentación ante la Virgen”, indicó en charla con radio Venus.
Al principio su hijo dudó que se tratara de su perro, porque estaba de espaldas y era muy flaco en comparación a como era antes. “Lo increíble es que Rudi volvió luego a la cámara y le enfoca de frente, ahí nos dimos cuenta que era él”, contó.
Fueron a buscarlo inmediatamente, pero tras un día de búsqueda por los alrededores de la Basílica de Caacupé, no lo encontraron por lo que volvieron a J. A. Saldívar muy desilusionados, hasta que otro día un integrante del coro de la iglesia, a quien habían dejado su contacto, se comunicó para informarle que un perro estaba descansando en el interior del santuario. “Le pregunté si cerca de su ojo tenía una cicatriz, nos dijo que sí, ahí comprobamos que sí era Rudi y nos fuimos a traerle. Le encontramos durmiendo dentro de la Basílica, debajo de uno de los bancos”, relató.
Ahora Rudi ya está de vuelta en su hogar y la gran incógnita de esta historia sigue siendo cómo fue a parar de J. A. Saldívar a Caacupé, ciudades distantes a unos 35 km.
