A meses del cambio de autoridades de Estado, el cuestio­nado director de Respon­sabilidad Social de Itaipú Binacional, Gerardo Soria, en su momento jefe de escri­torio en Itaipú, se apresuró en acomodarse como secre­tario general de un sindi­cato, pese a que no puede ejercer el rol por su cargo directivo. La designación resulta suspicaz debido a que desde el gremio dicen que no asume oficialmente la función debido a que no se comunicó todavía a la patronal.

El nuevo cargo de Soria fue confirmado por el secreta­rio general del Sindicato de Trabajadores de Itaipú Binacional (Sitraibi), Ramón Ramírez Duarte, quien manifestó estar de permiso.

Según Duarte, el pasado 4 de mayo, días después de las elecciones nacionales, su gremio se reunió en una asamblea general ordinaria para la elección de la nueva comisión directiva tras 5 años de inactividad y allí le dieron el cargo de secre­tario general al cuestionado director de Responsabili­dad Social que, por una coli­sión de intereses, está a la espera de activar en la fun­ción gremial.

Cabe subrayar que, con su designación, Soria obtiene la estabilidad sindical que es una garantía que gozan los trabajadores de no ser suspendidos, trasladados, o alteradas sus condiciones laborales, sin justa causa previamente admitida por un juez competente, según se establece en el artí­culo 318 del Código Labo­ral, beneficio sumamente importante para el fun­cionario que viene siendo cuestionado dentro de la institución. En este con­texto, Soria es sindicado como el principal articula­dor del concurso amañado en Itaipú, por la fuerte promoción que viene haciendo y debido a que su entorno, como familiares de estos, están en lista de espera de los apetecibles puestos, muchos favoreci­dos con los requisitos esta­blecidos.