Si bien los síntomas comunes de la chikunguña son: fiebre repentina, erupción cutánea en los primeros días, dolores musculares y de cabeza, y, sobre todo, dolor en las articulaciones como: manos, pies, rodillas y espalda, al punto de impedir acciones básicas como abrir una botella, existen señales todavía más graves, que indican algo peor.

Según el Ministerio de Salud Pública, cuando la chikunguña llega a una instancia severa, se presentan ciertos indicadores que avisan de esta situación y que implican acudir de inmediato al médico.

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La persona que ya fue diagnosticada con esta enfermedad, pero no presenta estos síntomas graves, debe seguir estas recomendaciones:

Reposar en cama y con mosquitero

Beber abundante agua para evitar la deshidratación y, por ende, la internación.

Consumir sopas de verduras y jugos de frutas.

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Controlar la fiebre con paños húmedos a temperatura ambiente y con una ducha

En cuanto a la prevención, la eliminación de criaderos del mosquito es fundamental, como por ejemplo en neumáticos, tanques, tambores, objetos en desuso y cualquier recipiente que pueda acumular agua.