Piel y huesos, es la frase recurrente para describir a personas que la pasan físicamente mal. Y es la expresión que utiliza el informe de la cartera del Interior, respecto a los abatidos del grupo terrorista EPP.

Te puede interesar: En EPP creían que nativos colaboraban con el gobierno En el mismo menciona además que los cuerpos verifican dolencias de piel propias de las condiciones en que se desenvuelven en el día a día, así como la falta de medicamentos para mitigarlas o sanarlas.

“Revela que están sobreviviendo en malas condiciones, con problemas de desnutrición y falta de logística”. graficó el ministro del Interior Federico González.

De acuerdo a datos que revelaron los investigadores sobre el EPP, la presencia de la cabeza principal (Osvaldo Villalba, uno de los abatidos) y de otros en la zona donde fueron ultimados, puede señalar que la logística del grupo es muy deficiente.

El caso de Osvaldo Villalba (al que los epepistas llaman el “jefe supremo”), su cadáver desvela que aparte de la desnutrición crónica que padecía, presentaba dolencias en la piel.

Los terroristas del EPP, al decir de los intervinientes, se manejan siempre bordeando cauces de agua, principalmente ríos. Y que a lo largo de ese circuito realizan sus campamentos temporales, en donde no quedan por mucho tiempo.

Los tres miembros abatidos del EPP son Osvaldo Villalba, Luciano Argüello Larrea y un nativo conocido con el alias de Simón.

“Se puede evaluar el combate al EPP como positivo hasta ahora”, señaló el ministro Gonzalez, aludiendo que el objetivo epepista (desde su aparición) de llegar a 1.500 combatientes, no solo no se ha cumplido, sino que ahora no pasan de ser 20 miembros.

El hecho de avistamiento y ataque a los epepistas se realizó en el lugar conocido como Cerro Guazú, departamento de Amambay. Y conforme indicaron referentes militares de las FTC, los terroristas se están volviendo previsibles, ya que no se apartan del “corredor” por el que transitan en su permanente huída.