El asesinato de Oscar Baranda (40) fue a balazos: dos impactaron en el abdomen y uno en el muslo. La viuda del hombre, Laura Riquelme, fustigó las malas condiciones de trabajo a las que sometían a su marido, privándole de los mínimos recursos para cumplir la función que tenía.

“El no tenía chaleco antibalas, si lo tenia iba a salvar su vida, eso es categórico, lamentablemente no le brindaban lo mínimo para hacer su trabajo”, dijo Laura en comunicación con Gen – Nación Media.

En cuanto a las condiciones de trabajo, indicó que con bajo salario, de 2.800.000 guaraníes, trabajando en horas nocturnas extenuantes, Oscar Baranda debía someterse a necesidades elementales para su labor.

“Trabajaba doce horas al día, y para acceder a un día libre, el día antes debía trabajar 24 horas continuado. No tenía de noche acceso al baño del local, debía hacer sus necesidades en un balde, y apenas cubierto con una cortina”, añadió la acongojada viuda.

El finado Óscar, agregó, tiene un hijo en España, fruto de su relación anterior, pero ella no mantenía una comunicación constante con el joven de 21 años.

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Laura Riquelme criticó la lenta reacción de la Fiscalía que, según expuso, dilató al extremo el retiro del cadáver para darle velorio y cristiana sepultura. Señaló que la fiscal Teresa Sosa la trató con frialdad y totalmente carente de empatía, cuando la llamó para pedir que se apure el proceso de autopsia.

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