Al término del segundo trimestre de 2026, la institución registró un índice de morosidad del 0,6% y un nivel de cobertura sobre cartera vencida del 345,2%, guarismos que reflejan un manejo controlado del riesgo en el marco del proceso de absorción de la operativa de Visión Banco.

Por su parte, la rentabilidad sobre activos ponderados por riesgo avanzó al 3,7%, mostrando un desempeño operativo estable pese a desempeñarse en un entorno con costos de fondeo levemente superiores al promedio del sector.

La entidad consolida su posicionamiento en Paraguay al encabezar el volumen total de clientes bancarizados del sistema, concentrando además participaciones del 9,2% en activos, 7,8% en créditos y 9,1% en depósitos generales.

La mejora en la evaluación del respaldo soberano obedece a la estimación de una mayor probabilidad de asistencia crediticia extraordinaria en caso de requerirse, motivada por la representatividad que adquirió el banco dentro de la arquitectura financiera nacional. No obstante, la modificación de la perspectiva a negativa responde al ajuste en el indicador de capital según el estándar global de Fitch, el cual descendió al 10,3% tras el crecimiento del balance y la deducción contable de intangibles.

Para revertir la perspectiva crediticia hacia un rango estable, la calificadora requiere una recuperación sostenida de los niveles de capitalización por encima del 13%.

Frente a este escenario, la entidad prevé aplicar un plan de contingencia patrimonial fundamentado en la capitalización total de dividendos, la contención en el ritmo de expansión crediticia, el aporte directo de sus accionistas y el plan de amortización progresiva de sus activos intangibles.