La transformación digital ha facilitado la forma en que las personas realizan sus operaciones financieras, pero también ha generado nuevos desafíos en materia de seguridad. Los ciberdelincuentes utilizan cada vez más estrategias de ingeniería social para engañar a los usuarios y obtener información confidencial o lograr que autoricen operaciones sin darse cuenta. En este contexto, la prevención y el conocimiento se convierten en herramientas fundamentales.

Desde Banco Basa, Lucas Lagrave, Gerente de Seguridad Corporativa, explica cuáles son las principales modalidades de fraude digital y qué medidas pueden adoptar las personas para protegerse.

¿Cuáles son hoy las principales modalidades de fraude que deberían conocer los usuarios?

Existen diferentes modalidades y, en muchos casos, pueden combinarse entre sí. Una de las más conocidas es el phishing, que consiste en engañar al usuario mediante correos electrónicos, mensajes o páginas web falsas para obtener información confidencial. También está el smishing, que utiliza mensajes de texto o aplicaciones como WhatsApp para generar el engaño; y el vishing, que se realiza mediante llamadas telefónicas en las que el delincuente se hace pasar por un banco, una empresa o incluso una persona de confianza. Otro riesgo importante es la suplantación de identidad, donde los delincuentes utilizan información disponible en redes sociales u otros medios para hacerse pasar por una persona o institución. Atención también a las visitas presenciales Los intentos de fraude no ocurren únicamente a través de medios digitales. También existen casos de personas que se hacen pasar por funcionarios de entidades financieras y se presentan en domicilios o comercios, utilizando nombres, uniformes, identificaciones o elementos visuales que buscan generar confianza. Durante estas visitas pueden solicitar datos personales, fotografías de documentos, información sobre ingresos, números de tarjetas u otros datos que posteriormente podrían ser utilizados para intentar realizar operaciones fraudulentas, como solicitar créditos, gestionar tarjetas o contratar productos financieros a nombre de la víctima. Que una persona lleve el logo o se presente como funcionario de una entidad no significa, por sí solo, que su identidad esté verificada. Ante cualquier visita no solicitada, el cliente debe solicitar la identificación correspondiente y, sobre todo, verificar directamente con la entidad financiera, utilizando sus canales oficiales, que esa persona efectivamente pertenece a la institución y que la gestión que está realizando es legítima. Como regla general, no se deben entregar documentos, fotografías, claves, códigos de seguridad ni información financiera a personas cuya identidad o gestión no haya sido previamente confirmada. Ante la duda, es preferible no proporcionar ningún dato y comunicarse directamente con el banco por medio de los canales de atención oficiales antes de continuar. Más allá de la modalidad utilizada, existe un elemento común: la ingeniería social. El objetivo es generar confianza, miedo, urgencia o curiosidad para conseguir que la propia persona entregue información o realice una acción que normalmente no realizaría.

¿Cómo puede una persona reconocer que está frente a un intento de fraude?

Hay algunas señales que deberían generar una alerta inmediata. Por ejemplo, cuando recibimos un mensaje que nos pide actuar con urgencia, ingresar a un enlace, confirmar nuestros datos, desbloquear una cuenta o realizar una operación para evitar un supuesto problema. También debemos desconfiar cuando alguien se comunica diciendo que detectó una operación sospechosa y solicita información para “cancelarla” o “proteger” nuestros fondos. La urgencia es una de las principales herramientas utilizadas por los delincuentes. Si una comunicación nos genera presión para actuar inmediatamente, lo recomendable es detenerse, verificar y comunicarse directamente con la institución a través de sus canales oficiales.

¿Qué información nunca debemos compartir? Hay información que es personal y confidencial y que nunca debemos entregar a terceros. El banco nunca solicitará a sus clientes su PIN, contraseña, códigos de seguridad, claves de acceso ni códigos de autorización para “anular” una operación o solucionar un supuesto problema. Tampoco debemos compartir fotografías de tarjetas, códigos recibidos por SMS, claves dinámicas u otros datos que puedan ser utilizados para acceder a nuestras cuentas o autorizar transacciones. El Banco Central del Paraguay también recomienda no entregar claves de ingreso o transaccionales a terceros y evitar acceder a servicios bancarios mediante enlaces sospechosos.

¿Qué pasa con los enlaces que recibimos por WhatsApp, SMS o correo electrónico?

No debemos hacer clic automáticamente. Los delincuentes pueden crear sitios web que visualmente son muy similares a los sitios oficiales de las entidades financieras. Por eso, aunque el mensaje parezca legítimo, es importante verificar quién lo envía y, ante cualquier duda, ingresar directamente a la aplicación o sitio oficial del banco, sin utilizar el enlace recibido. Una buena práctica es no buscar soluciones desde el mismo mensaje que genera la alerta. Si recibimos una comunicación que dice que nuestra cuenta está bloqueada, por ejemplo, debemos cerrar ese mensaje y comunicarnos directamente con el banco utilizando sus canales oficiales.

¿También debemos tener cuidado con las llamadas telefónicas?

Sí. El llamado vishing se basa justamente en una conversación telefónica. El delincuente puede conocer nuestro nombre, algunos datos personales o incluso información sobre nuestros productos financieros para hacer que la llamada parezca legítima. Por eso, aunque la persona que llama tenga información sobre nosotros y se presente como funcionario de una institución, nunca debemos compartir claves, PIN ni códigos de seguridad. Ante una llamada sospechosa, lo mejor es finalizar la comunicación y contactar nosotros mismos al banco por un canal oficial.

¿Qué recomendaciones básicas deberíamos incorporar a nuestra vida diaria?

Hay medidas muy sencillas que pueden reducir considerablemente el riesgo:

1. Nunca compartir, ni tener anotado en físico o en dispositivos electrónicos, las claves, PINes, ni códigos de seguridad.

2. No ingresar a la banca digital desde enlaces recibidos por mensajes, correos o redes sociales.

3. Verificar siempre el remitente y la dirección del sitio web.

4. Desconfiar de mensajes que generen urgencia, miedo o presión.

5. No instalar aplicaciones solicitadas por desconocidos ni permitir acceso remoto a nuestros dispositivos. Si precisamos instalar aplicaciones, deben ser utilizadas las tiendas oficiales.

6. Mantener actualizados el sistema operativo, las aplicaciones y las herramientas de seguridad, así como mínimamente contar con un antivirus que esté siempre actualizado.

7. Activar las notificaciones de las operaciones bancarias para detectar rápidamente cualquier movimiento que no reconozcamos.

8. Ante cualquier duda, comunicarnos directamente con el banco a través de sus canales oficiales.

¿Qué debemos hacer si creemos que fuimos víctimas de un fraude?

Lo más importante es actuar rápidamente. Si una persona compartió información sensible, ingresó sus datos en una página sospechosa o detectó una operación que no reconoce, debe comunicarse inmediatamente con su banco a través de los canales oficiales para recibir asistencia y tomar las medidas de seguridad correspondientes.

También es importante conservar evidencias, como capturas de pantalla, números telefónicos, mensajes, correos electrónicos y comprobantes de las operaciones, ya que pueden ser útiles para la investigación y la denuncia correspondiente. La ciberseguridad es una responsabilidad compartida. La tecnología permite que cada vez más operaciones puedan realizarse de manera rápida y sencilla, pero también exige que los usuarios desarrollen nuevos hábitos de seguridad. Para Lucas Lagrave, la prevención comienza con algo tan simple como detenerse antes de hacer clic, compartir información o autorizar una operación.

“En ciberseguridad, muchas veces el objetivo del delincuente no es romper una barrera tecnológica, sino lograr que nosotros mismos abramos la puerta. Por eso, estar informados, desconfiar ante situaciones inusuales y verificar antes de actuar son nuestras mejores herramientas de protección”, explica.

Desde Banco Basa, el compromiso es continuar fortaleciendo sus mecanismos de seguridad y, al mismo tiempo, promover una cultura de prevención que permita a clientes y ciudadanos desenvolverse de manera más segura en el entorno digital.

Ante la duda: pará, verificá y consultá Si algo parece urgente, extraño o demasiado bueno para ser verdad, no actúes impulsivamente. Detenerse, verificar la información y comunicarse directamente con la institución a través de sus canales oficiales puede marcar la diferencia entre una operación segura y convertirse en víctima de un fraude