En la década de 1970, un acortamiento muy popular que incluso apareció como crítica en una canción fue el de la bicicleta. “En vez de darle su nombre, solo bici le llamás”, decía Maneco Galeano.

Esta es una forma de rememorar que la tendencia a simplificar y acortar los términos existió desde siempre. Sin embargo, hoy nos enfocaremos en los acortamientos de frases.

Los acortamientos de expresiones pluriverbales son válidos y se escriben en una sola palabra: «porfa» (de «por favor»), «finde» (de «fin de semana»), «Juampa» (de «Juan Pablo»).

La explicación la da la Real Academia Española, a través de su canal de interacción con los amantes de la ortografía.

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En el caso de «Juampa», el reemplazo de la n por la m, se da en cumplimiento de la regla que establece el uso de la m antes de la p. Por ello, Juan, de Juan Pablo, pasa a ser «Juampa».

Lo mismo sucede con la ciudad de San Bernardino, a la que habitualmente se la conoce como “Sanber” en la oralidad, pero cuya redacción debe ser “Samber”, siguiendo la regla que estipula la m antes de b, otra de las reglas ortográficas.

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