Países de la región y del mundo exigen el respeto a la voluntad popular e instalan sus dudas en la supuesta victoria de Nicolás Maduro, en medio de denuncias de fraude electoral, censura previa a la candidata inicial de la oposición y expulsión de los observadores electorales.
Sin embargo, para la senadora Esperanza Martínez, líder de la Bancada Democrática, no quedan dudas de la victoria de la dictadura, razón por la que felicitó al “presidente electo” Nicolás Maduro.
Por su parte, Jorge Querey, también del Frente Guasu, pidió el “respeto a la voluntad popular” y obvió las denuncias de la oposición venezolana, además de culpar a Mauricio Macri de instigar a un atropello. En tanto, el exsenador Jorge Querey pidió mostrar las pruebas del fraude.
El pronunciamiento de la senadora Martínez no es uno más, desde el momento en que es líder de la bancada que lleva por nombre “Democrática”.
Este mismo bloque, que se jacta de ser democrático, también pretende dar cátedras de civismo, buenas prácticas electorales.
Desde allí, describen como autoritarismo la aprobación por mayoría de un proyecto de ley o como copamiento a la elección de una Mesa Directiva elegida elegida por 78 de 80 parlamentarios.
Además, estallan de ira por la presentación de proyectos que buscan establecer mayor control al dinero entregado a las oenegés, pese a que Gafilat y Seprelad exponen los riesgos de que estas entidades sean utilizadas para lavar dinero.
Si tanta democracia dicen pregonar, al punto de utilizar esta forma de gobierno como el rótulo que los representa, ¿cómo es posible que ni siquiera permitan un lugar a las dudas legítimamente instaladas por el candidato de la oposición venezolana?
¿Qué democracia es la ven en uso de las fuerzas militares para reprimir al pueblo venezolano que reclama el respeto a su voluntad en las urnas? ¿Qué transparencia observan en un presidente que expulsó a los observadores electorales internacionales que llegaron a ese país?
¿Cómo explican que la principal candidata opositora en la antesala, Corina Machado, haya sido censurada e inhabilitada para competir? Por lo visto, estos hechos no tienen importancia, siempre que el que los perpetre levante la bandera de la izquierda. Esta no es una presunción de un medio de comunicación o de una persona de derecha, sino una verdad señalada por los propios ciudadanos que votaron a Martínez y que le reclamaron su vergonzoso y decepcionante posteo en redes sociales
