Las intensas dinámicas que reconfiguran el mapa político dentro del Partido Colorado abrieron un periodo de profundas lecturas sobre la gobernabilidad y el futuro electoral hacia el 2028. La decisión formulada por el titular de la Asociación Nacional Republicana (ANR), Horacio Cartes, de no poner en disputa la chapa del Movimiento Honor Colorado para la próxima carrera presidencial, reordenó el tablero de la dirigencia.

En entrevista con el canal GEN, el analista político y filósofo José Fernando Duarte ofreció una detallada caracterización del escenario y remarcó que el ritmo actual de la política exige analizar los hechos con cautela y sobre la base de decisiones concretas.

“Yo no creo que el movimiento Honor Colorado haya decretado su fin ni que haya decidido su extinción. Creo que ha interpretado que en esta coyuntura hay objetivos superiores. Me parece que esto debería bajar las tensiones con todos los actores del oficialismo y permitir una mayor tranquilidad en este espacio. Una cosa es decidir no utilizar la chapa y otra es un retiro de la política”, evaluó Duarte.

El analista destacó que se trata de un hito sin precedentes dentro del periodo democrático del país, donde un presidente del partido, pese a contar con una amplia legitimidad electoral y popularidad de bases, opta por asumir una postura de neutralidad entre precandidaturas ejecutivas.

“Es la primera vez en la historia democrática que el presidente del Partido Colorado retira su movimiento y se pone como objetivo ser el garante de un proceso electoral que va a ser lo más importante para el 2028: que las internas se desarrollen bien, con reglas claras, transparencia y respeto a la voluntad popular (…). No significa una actitud de retiro ni de volverse un actor pasivo; al contrario, está asumiendo una alta responsabilidad partidaria de velar para que el proceso sea transparente y se garantice no solo la interna, sino las post internas, el abrazo republicano y la unidad completa para el 2028”, analizó.

En relación al proyecto electoral que viene construyendo el oficialismo en torno a la figura del vicepresidente Pedro Alliana, el analista señaló que los hechos desarticulan los discursos de sectores opositores y analistas que buscaban instalar la idea de un gobierno débil o con un “poder bicéfalo”.

“Se ha subestimado mucho la visión política que tiene no solo el presidente Santiago Peña, sino también el vicepresidente y precandidato Pedro Alliana. Evidentemente los hechos están demostrando que trabajaron políticamente; no se consigue de la noche a la mañana ni por arte de magia la construcción de un bloque fuerte y sólido como el que hoy está impulsando la candidatura de Alliana”, remarcó.

Proyectando el reordenamiento a corto y mediano plazo, Duarte planteó que el proyecto que lidera Alliana junto a su equipo deberá formalizar el movimiento político que representará su propuesta, permitiendo que la gestión de gobierno se mantenga al margen del “ruido político”.

Por su parte, sobre el sector de la disidencia partidaria, el especialista anticipó que la conformación de las listas legislativas del próximo año generará reagrupamientos naturales.

“La disidencia colorada el próximo año, ante el cierre de listas, va a reagruparse porque es muy difícil incluir a todos. Si hacemos un cálculo de los gobernadores y senadores que buscan la reelección, la lista del oficialismo ya está prácticamente completa. Eso va a ser objeto de una disputa natural en la política donde habrá que ver si se ensayan aperturas o listas únicas”, dijo.