El referente político analizó el difícil momento institucional que vive la administración actual y admitió que el desborde político era previsible desde hace meses.
Explicó que la situación ya era insostenible desde enero y que la posterior explosión de los conflictos se demoró únicamente debido al impacto que tuvo el ataque a la salud de Horacio Cartes, para finalmente llegar a este tramo del año con un colapso generalizado en el que la situación se desbordó por completo.
“Llegamos a esta situación que ya desde enero ya era insostenible, se postergó la explosión que hubo después con el ataque a su salud que tuvo el compañero Horacio y llegamos a esta altura del año en que se fue todo a la puta hablando pronto y barato”, expresó en conversación con Ñanduti.
Consultado sobre las responsabilidades detrás de este panorama crítico, Galaverna lamentó que múltiples actores políticos y referentes con información de primera mano optaran por la pasividad y el encubrimiento en lugar de alertar sobre el rumbo del Ejecutivo.
Señaló que mucha gente estaba al tanto de lo que ocurría y cuestionó duramente la falta de advertencias a tiempo, atribuyendo esta actitud a lo que calificó como la mala costumbre arraigada de adorar al rey, en referencia al servilismo dentro de la estructura partidaria.
En el plano institucional y ante el relevo en la conducción, el dirigente depositó sus expectativas sobre la figura de Pedro Alliana, manifestando su deseo de que logre estar a la altura de la alta responsabilidad que le toca asumir en este delicado momento del país.
“Ojalá que la gloriosa sangre ñeembucuense corra por sus venas, se justifique como ciudadano y se luzca como gobernante”, agregó.
Galaverna descartó de plano la conveniencia de que el Partido Colorado impulse una chapa única de consenso y salió en defensa del sistema de elecciones internas dentro de la nucleación tradicional.
Sostuvo con firmeza que para él la interna partidaria representa un acto fundamental e insustituible en la vida de los partidos políticos, reivindicando así la competencia democrática interna frente a cualquier intento de imposición cupular.
