La morenaza cañón de María Ortiz sorprendió al contar que tiene una particular debilidad por los hombres de la generación de los 80. Ella dijo “Me quito el sombrero por un ochentoso” ¿Será que los maduritos tienen una fórmula especial para conquistar?

-María, dijiste que te quitás el sombrero por un ochentoso, ¿qué tienen ellos que te llama tanto la atención?
-Me atrae esa seguridad que suelen tener. Siento que un hombre con más experiencia de vida sabe lo que quiere y no necesita estar dando tantas vueltas para conquistar.
-¿Entonces podemos decir que te gustan los maduritos?
-Digamos que no cierro la puerta para nada. La edad por sí sola no determina si alguien me gusta, pero la experiencia, la personalidad y la manera de tratar a una mujer pueden hacer una gran diferencia.
-¿Es verdad que los hombres de esa generación saben conquistar mejor?
-Para mí, muchos aprendieron a conquistar de una manera más tradicional. Una buena conversación, un gesto caballeroso y saber escuchar pueden ser mucho más efectivos que cualquier mensaje lleno de emojis.
-¿Y qué opinás del romanticismo de los ochentosos?
-Me parece atractivo cuando un hombre todavía conserva esos detalles románticos: invitar a salir, preocuparse por cómo estás y demostrar interés de verdad. No todo tiene que ser rápido y superficial.
-¿Qué pensás de los que pasan y te tocan la bocina para salir?
– Ni una posibilidad, conmigo se tiene que bajar a saludar y abrirme la puerta.
-¿La experiencia pesa a la hora de elegir pareja?
-Claro que puede pesar, pero no es lo único. Para mí también cuentan muchísimo el respeto, el sentido del humor, la personalidad y que exista una conexión genuina.
-¿Preferís un hombre que vaya directo al grano o uno que se tome su tiempo para conquistarte?
-Me gusta que sea seguro, pero sin atropellar. Creo que conquistar también tiene su encanto cuando hay paciencia, conversación y esos pequeños detalles que demuestran interés.
-¿Qué tendría que hacer un ochentoso para ganarse tu atención?
-Ser auténtico, caballero y tener buena conversación. Si además tiene sentido del humor y sabe tratarme con respeto, ya tiene varios puntos a favor.
-¿Entonces queda abierta la convocatoria para los ochentosos?
– Jajaj. Yo solamente dije que me quito el sombrero por ellos. Si alguno se siente identificado, que demuestre con hechos por qué esa generación tiene tanta fama de saber conquistar.


