Diana Quintana dejó claro que rendirse no está entre sus planes: si el camino se complica, siempre tiene una alternativa bajo la manga. Con actitud, picardía y mucha seguridad, asegura que cuando quiere algo, llega hasta la última letra del abecedario.

-Diana, dijiste “si el plan A no funciona, tengo hasta la Z”. ¿Tan difícil es hacerte desistir?

-La verdad, bastante. Cuando algo realmente me interesa, no soy de bajar los brazos a la primera. Puedo cambiar la estrategia, sorprender un poquito y hasta sacar mi lado más atrevido, pero abandonar… eso queda para después.

-¿Qué tiene que pasar para que saques tu lado más picante?

-Que haya química, confianza y alguien que sepa jugar el mismo juego. Me gusta provocar, pero también que me provoquen. Una mirada intensa, una conversación con doble sentido y esa tensión que se siente aunque nadie diga nada… ahí es cuando me pongo peligrosa.

-¿Sos de tomar la iniciativa o preferís que te conquisten?

-Puedo hacer las dos cosas. Me encanta sentirme conquistada, pero si alguien me gusta, tampoco voy a quedarme esperando eternamente. A veces una mirada mía ya es una invitación bastante clara para que el otro se anime.

-¿Cuál sería tu “plan Z” cuando todos los demás ya fallaron?

-Ser yo misma y jugar todas mis cartas. Cuando ya no quedan estrategias, queda la actitud, la seguridad y ese toque de picardía que nunca me falta. Y si con eso tampoco funciona… quizás el problema no era el plan, sino la persona.

-¿Te considerás una mujer difícil de olvidar?

-Sí, porque no intento ser igual a nadie. Tengo mi personalidad, mis locuras y una manera muy mía de hacer las cosas. No prometo ser inolvidable para todos, pero cuando hay conexión de verdad, creo que dejo una pequeña huella… y algunas ganas de volver.

-Si alguien quiere conquistar a Diana Quintana, ¿qué consejo le das?

-Que no venga con un libreto preparado. Me atrae alguien seguro, auténtico, divertido y con carácter. Que sepa mantener una conversación, que tenga iniciativa y, sobre todo, que se anime a seguirme el ritmo. Porque conmigo puede empezar como un simple plan A… y terminar siendo una historia bastante más interesante.