Arita Sostoa habló sin vueltas sobre el amor y aseguró que no cualquiera puede dar cátedra sobre sentimientos.

-¿Por qué decís que “hay que tener cancha para hablar del amor”?
-Porque el amor no se aprende solamente leyendo frases lindas. Para hablar con propiedad hay que haber vivido, haberse equivocado, haber sentido y también haber aprendido de esas experiencias.
-¿Entonces la experiencia pesa más que las palabras?
-Para mí sí. Hay gente que habla precioso del amor, pero cuando le toca vivirlo no sabe ni por dónde empezar. La experiencia te da una mirada mucho más realista.
-¿Qué te hace desconfiar de alguien que se presenta como experto en el amor?
-Que quiera dar consejos perfectos cuando su propia historia es un desastre. Yo prefiero escuchar a alguien sincero, que reconozca sus errores antes que quien se cree dueño de la verdad.
-¿El amor también necesita un poco de picardía?
-Claro que sí, porque si todo es demasiado estructurado termina perdiendo la gracia. Hay que saber conquistar, sorprender y mantener esa chispa que hace que una relación no se vuelva aburrida.
-¿Qué consejo le darías a quien todavía está aprendiendo sobre el amor?
-Que no se apure. Cada persona vive sus experiencias a su manera y muchas veces los errores son los que más enseñan. Lo importante es no repetir siempre la misma historia.
– ¿Y vos ya tenés suficiente “cancha” para hablar del amor?
– Digamos que tengo mis buenos kilómetros recorridos. No me considero dueña de la verdad, pero sí aprendí bastante y hoy sé perfectamente qué quiero, qué no acepto y cuándo es mejor salir de la cancha.

