Un grupo de mal llamados “hinchas” de Junior de Barranquilla entraron a la sede del club colombiano ayer y vandalizaron dos autos de jugadores con duros mensajes, entre ellos el vehículo del delantero paraguayo Guillermo Paiva.
Los patoteros escribieron con pintura: “Pongan huevo” y “En Junior se juega a muerte”, entre otros duros cuestionamientos a los jugadores. El club está prácticamente fuera de pelea para el tricampeonato colombiano.
Además de Guillermo Paiva, el pelotero Jesús Rivas, fue el otro afectado. Las imágenes de la sede de Junior han dado la vuelta a todo el fútbol colombiano y hay fuertes cuestionamientos a la seguridad y a cómo la está viviendo Junior en este momento. El equipo cambió a Alfredo Arias, tras los campeonatos, y desde entonces solo ha venido en caída.
Se espera que en las próximas semanas, Junior también confirme la salida de Viera y la de varios jugadores, donde Paiva y Rivas podrían ser de los primeros en irse. Lo que está claro es el muy mal momento que está viviendo Junior en este segundo semestre.
Ambos jugadores tienen contrato hasta 2028, pero de momento se especula con el futuro de los dos. Tanto Paiva como Rivas tuvieron buenos rendimientos en el año y fueron usados en el club, no obstante, este nuevo roce con la hinchada podría apurar su salida.
La respuesta oficial de Junior
En sus cuentas oficiales, Junior respondió a este horrible momento y rechazó este tipo de actos. “Junior F.C. S.A. rechaza categóricamente los actos de violencia registrados este jueves en nuestra sede deportiva Adelita de Char, que afectaron la infraestructura de las instalaciones y algunos vehículos de nuestros jugadores”, dice el comunicado.

