¡Atención, gente, que los pequeños detalles que te cambian el look y te hacen brillar en la calle! Ni un pelo tien que estar fuera de lugar para romperla.
A veces ñañaka’o pensando qué ponernos, revolvemos el ropero de arriba a abajo y nos olvidamos de un detalle clave: la verdadera presencia va mucho más allá de la pilcha que llevás puesta. Podés tener el vestido o la remera más cara, pero si no le prestás atención a las pequeñas cosas, el estilo pierde su encanto, nos comenta la asesora de imagen Giselle Leiton.
Una prenda bien planchada (¡nada de salir a la calle hechos un arrugado!), los zapatos bien limpios y la cartera que no parezca que pasó por un temporal suman puntos al instante. Eso te da ese aire porã, de persona prolija y ordenada. Y ni hablar del cabello: llevarlo limpio, nutrido y con un peinado que acompañe tu día a día te cambia la cara por completo. Lo mismo pasa con las manos, las uñas impecables y un maquillaje fresco.
Ojo, esto no significa que tengas que pasarte dos horas frente al espejo a la mañana ni gastar dinerales en productos raros. No hace falta estar reproducida todos los días. La clave está en encontrar esos hábitos sencillos de cuidado personal que se adapten a tu ritmo, para sentirte cómoda y con el ánimo mbarete. Recordá siempre: la imagen no la hace solo la ropa, sino el cariño y el amor propio que le ponés a la presentación personal.

