La Miss Sogue Edith Martínez contó que su vecina anda molesta porque cuelga sus tangas al sol y ndaje el marido se pasa mirando. ¡Ella se defiende y asegura que no tiene la culpa de que sus prendas sean diminutas!

-Edith, cierto que tu vecina está molesta porque colgás tus tanguitas al sol y su marido no te saca los ojos de encima, ¿qué tenés que decir?
-¡Y yo qué culpa tengo de que el señor tenga buena vista y le guste mirar! Yo cuelgo mi ropa para que se seque, no para organizar un desfile de lencería en el patio. Si mi vecina tiene problemas con las miradas de su marido, tendrá que conversar con él, porque yo no puedo andar controlando los ojos ajenos.
-¿No pensaste en cambiar de lugar tus prendas para evitar problemas con la vecina?
-¡Pero si estoy en mi casa y estoy haciendo algo de lo más normal! ¿Ahora también voy a tener que pedir permiso para colgar mi ropa? Mis tanguitas son pequeñas, sí, pero tampoco voy a comprar una carpa para que se sequen al sol. Que nadie me quiera hacer responsable de lo que mira o deja de mirar su marido.
-Tu frase fue que no tenés la culpa de que tu tanga sea diminuta, ¿te parece que la vecina tiene un poquito de celos?
-¡Y no sé si serán celos, inseguridad o simplemente ganas de buscar pelea! Lo que sí sé es que yo no tengo por qué esconder mis prendas como si estuviera haciendo algo malo. Si una tanguita genera tanto escándalo, imaginate lo que sería si me pongo a desfilar en la vereda. ¡Ahí capaz llaman hasta a la comisión vecinal!
– También dijiste que en la campaña no hay tanta privacidad porque no es hina como la muralla china, ¿es difícil tener intimidad en el barrio?
-¡Y claro que sí! En la campaña todos se conocen, todos ven lo que hace el vecino y cualquier cosita se convierte en noticia. Una cuelga la ropa y ya hay reunión extraordinaria para analizar el tamaño de la tanga. No tenemos una muralla china entre casa y casa, así que hay que aprender a convivir y dejar de meterse tanto en la vida ajena.
– Si tu vecina vuelve a reclamarte por tus tanguitas, ¿qué le vas a responder?
-Le voy a decir que respire profundo y que hable con su marido si algo le incomoda. Yo voy a seguir haciendo mis cosas tranquilamente, porque no estoy faltándole el respeto a nadie. ¡Mis tanguitas no tienen la culpa de nada! Si son diminutas, es problema de la tela; y si el marido mira demasiado, ya no es asunto mío. ¡Cada quien que ordene su casa antes de querer gobernar la del vecino!

