La Barbie Paraguaya se puso en modo Halloween y salió a presumir su encanto con una frase bien filosa. Eli Villagra asegura que ni disfrazada de brujita logra pasar desapercibida y que la envidia siempre encuentra a quién apuntar.

-Eli, ¿qué tal te trataron las brujitas en Halloween?
-Yo creo que algunas se disfrazaron de brujas y otras no necesitaron disfraz, porque la maldad ya la llevan incorporada. Yo me divierto, me pongo mi outfit y disfruto, aunque siempre aparece alguna que no soporta verme brillar.
-Dijiste: “Hasta cuando me visto de brujita me envidian”. ¿Tan fuerte es la envidia?
-¡Imaginate! Una no puede ni ponerse un disfraz tranquila. Parece que algunas están más pendientes de lo que hago, de cómo me visto y de mis fotos que de disfrutar sus propias vidas. ¡Soy su Halloween todo el año!
-¿Creés que algunas mujeres se disfrazan de buenas, pero por dentro son más brujas que vos?
-¡Por supuesto! Hay algunas que tienen cara de angelitos, pero cuando les das la espalda empiezan los hechizos, los chismes y las malas vibras. Yo prefiero mostrarme tal cual soy, sin caretas ni falsedades.
-¿Qué hechizo les mandarías a tus detractoras?
-Ninguno, porque no pierdo mi tiempo en esas cosas. Les deseo que consigan su propia luz y dejen de mirar la mía. Si tanto les molesta mi presencia, que se compren anteojos, porque yo no pienso apagar mi brillo.
-¿La Barbie Paraguaya también tiene su lado peligroso?
-¡Claro que sí! Soy dulce, coqueta y divertida, pero tampoco soy ninguna ingenua. Puedo vestirme de princesita o de brujita, pero sé perfectamente quién está conmigo de corazón y quién solamente aparece para criticar. ¡Conmigo no funcionan los cuentos de terror!.



