“Cuando se estaba haciendo de noche ya estábamos medio mamados. Ya afuera (del boliche Le Brique) fui a donde estaban sentados los chicos. Dije ‘se van a pelear’ y apenas me meto, para sacarlo, me pegan una piña en la cara. Así reaccione pegando patadas. Pero jamás en la vida lo hice con intención de matar a alguien”, declaró Máximo Thomsen este lunes durante el juicio, luego de tres años de silencio.

“Dicen que yo organicé, que soy líder. Pero yo me metí a pelear porque vi que era una persona contra muchos. Un amigo me tocó y me dijo ‘basta’. Ahí vi que ya nadie estaba golpeando. Y me fui”. En esta parte de sus afirmaciones, reconoce que le indicaron que pare.

Nota relacionada: Habló rugbista sobreseído y entregó una carta: “La verdadera justicia sería que Fer vuelva”

“Tomé conocimiento de la muerte al otro día. Un policía dijo ‘ustedes mataron a un pibe’. Me puse a vomitar porque no lo creía. Mi cabeza no lo podía procesar porque no lo entendía”. Sin embargo, esto contradice a lo difundido en el grupo de Whatsapp de los rugbistas, donde uno de ellos informó a su manera esa misma noche sobre lo acontecido con Fernando, diciendo que “caducó”.

Al margen de los videos y de los testimonios y demás elementos recogidos por la Fiscalía, uno muy importante es el hallazgo de los peritos forenses.

La huella que quedó marcada en el rostro de Fernando pertenece al calzado de la marca Cyclone de Máximo Thomsen. Además, en los bordes del champión  se encontraron restos de sangre de la víctima.

Le puede interesar: Inician juicio a 8 rugbistas argentinos que mataron a Fernando Báez Sosa

“La impronta ubicada en la región del maxilar de la víctima se correspondía con la punta de esa zapatilla”, afirmaron los investigadores.

Máximo Thomsen, Ciro Pertossi, Enzo Comelli, Matías Benicelli, Blas Cinalli, Lucas Pertossi, Luciano Pertossi y Ayrton Viollaz son los acusados. 

El más complicado de los ocho es Máximo Thomsen, quien le dio la patada final a Fernando y le causó un paro cardíaco por shock neurogénico, debido a un traumatismo de cráneo.

Fernando Báez Sosa, hijo de paraguayos, fue brutalmente asesinado por varios jugadores de rugby a la salida de una discoteca en enero del 2020. Le propinaron puños, pero principalmente patadas, pese a que el chico ya estaba derrotado en el suelo.