“Lastimosamente es alto el número de casos en que las propias madres, o padres, obligan a hijos menores a ser explotados sexualmente, es un situación grave”, expresó Sánchez en comunicación con Radio Ñandutí.
Pobreza extrema, adicción de padres a las drogas, son factores que aplastan a la moral familiar, y es un escenario que se va multiplicando, remarcó la representante del Ministerio Público.
El crimen de obligar a niños y adolescentes a ser abusados y explotados, al tener las dos facetas (familiar de la víctima y el que paga para abusar), dificulta en demasía el combate más efectivo, según señalan referentes del Ministerio Público y de entes encargados de velar por derechos de el segmento de menores de edad.
Otro flagelo de explotación, añadió la fiscal Sánchez, es el relacionado a la trata de personas con propósito sexual. Puntualizó que ese crimen tiene zonas en donde se verifican mayor cantidad de denuncias. Citó al respecto los departamentos de Alto Paraná, Caaguazú y Canindeyú, los lugares en los que más captaciones de víctimas se reportan.
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“A pesar de que aumentan los controles, y la cooperación internacional para combatir el problema de la trata, los grupos criminales aplican fórmulas para evadir esos controles”, agregó.
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