Como bien lo señaló el obispo Ricardo Valenzuela en su carta dirigida al pueblo paraguayo, “inquieta e impacienta” la próxima renegociación del Anexo C del Tratado de Itaipú, pese a que se viene insistiendo en la necesidad de prepararnos como país para dicho momento.

Desde el 13 de agosto del 2023 ya se podrá proceder a la revisión de dicho Anexo, sin embargo, dos días antes de dejar el cargo, es muy poco probable que el Gobierno saliente asuma ese desafío, que además, el propio excanciller Euclides Acevedo había dicho que sería una tarea del próximo presidente.

“Parece un contrasentido que en casi 50 años de Tratado y 37 años de producción de la segunda hidroeléctrica más grande del mundo de la que somos dueños el 50 por ciento; sin embargo, el Paraguay solamente utilizó el 8 por ciento de la energía y en los hogares y en las fábricas se siguen pagando la tarifa más cara. Seguimos consumiendo el 40 por ciento de la energía proveniente de la biomasa, o sea leña, y nuestras calles y plazas siguen tan oscuras como hace 50 años”, expresa con mucha claridad la carta del obispo.

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El 24 de mayo del 2019 en Brasilia se concretó el pacto entre los ministros de Brasil y Paraguay. El 5 de junio fue la reunión en Itaipú Binacional, donde trataron la implementación del acta y se registró una serie de incomodidades en el lado paraguayo porque no tenían idea de lo que las altas autoridades acordaron, ya que solo un día antes la ANDE tuvo acceso al acta de entendimiento.

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El problema principal radicaba en que con este acuerdo Brasil conseguía poner fin a las concesiones de electricidad excedente de la Itaipú Binacional a favor de Paraguay, algo que hubiera derivado en un aumento del pago por la compra de energía.

Al destaparse el escándalo, las autoridades defendieron a capa y espada este acuerdo, pero no supieron responder por qué se manejó con un alto grado de secretismo, a través de la Cancillería y sin el aval de la ANDE, la principal afectada en esta historia.

TARIFA 2022 Y ESCENARIO PREVIO AL ANEXO C

Durante la extensa y tardía negociación de la tarifa 2022, clave para el punto de partida de la negociación del Anexo C, Paraguay no logró imponer su postura de mantener la tarifa en USD 22.60 Kw/h y aceptó la reducción, a la que se denominó de forma elegante, “tarifa intermedia” de USD 20.75, ya que es ligeramente superior a la disminución que esperaba Brasil de USD 18,90 KW/h mes.